Me duele el pecho. Tengo un nudo en la garganta que me ahoga, que me angustia. Las lagrimas brotan de mis ojos sin razón. Son lagrimas saladas y pequeñas, pero amargas. Mis ojos se llenan y rebalsan dejándolas caer de a una. Recorren mis mejillas y mi cara se pone colorada y caliente. Siento los ojos hinchados. Me miro al espejo y están más verdes que de costumbre.
La sensación es conocida pero casi olvidada. Brota desde lo profundo y el recuerdo regresa. Es dolor mezclado con algo, pero no reconozco ese algo.
No entiendo tu decisión. Las preguntas llegan a mi mente de a montones y se chocan. El ruido que hacen es estridente y no me deja pensar. Chocan de forma estrepitosa. Ninguna tiene respuesta. Solo tengo una certeza dentro de este mar de incertidumbres. Solo una certeza en este océano de dudas y es la de que tu decisión me entristece.
La sensación es conocida pero casi olvidada. Brota desde lo profundo y el recuerdo regresa. Es dolor mezclado con algo, pero no reconozco ese algo.
No entiendo tu decisión. Las preguntas llegan a mi mente de a montones y se chocan. El ruido que hacen es estridente y no me deja pensar. Chocan de forma estrepitosa. Ninguna tiene respuesta. Solo tengo una certeza dentro de este mar de incertidumbres. Solo una certeza en este océano de dudas y es la de que tu decisión me entristece.